jueves, 24 de septiembre de 2015

Cocoliche

Hoy siento que es la vida que te regala un día
del corazón semillas para plantar tu herida.
Sin embargo sos un sol, sos la vida en una flor,
sos un nuevo día libre que traés para los dos,
sos un nuevo día libre que traés para los dos.

Semillas del corazón - León Gieco

Parece una mezcla de colores, un cocoliche de formas, una forma oscura.
Todos saben que desde hace unos días estuve y estoy acompañando a Cesar, mi pareja, en un momento de su vida muy doloroso. Que también a mí me afecta.
Como forma de agradecimiento por la ayuda que nos vienen brindando, él me pidió especialmente que confeccionara algunos regalitos y recuerdos para aquellas personas que están muy cerca de él, que comparten y ayudan y se ofrecen y acompañan y hacen todo lo posible por aportar un granito de amor para que no se sienta tan solo.
Al conocer la casa familiar y también las casas de otros afectos, he notado que la gente en San Genaro gusta mucho de mostrar sus fotos muy orgullosa.
Usan todo tipo de portarretratos: de madera, de plástico, como imanes para la heladera, almanaques de cartón que recuerdan el cumpleaños de algún ahijado. Así que pensé en esto como uno de los primeros agradecimientos que tenemos para la familia y los amigos de Cesar.
Decir "pensar" es una forma de decir, porque no lo pensé. Solo dejé que saliera lo que sentía en ese momento: mucha confusión y mucho miedo mezclados con esperanza de empezar una vida nueva.
Por eso salieron todos los colores y formas posibles en azulejos para mosaiquear este portarretratos.


 Está hecho de MDF con un marco que tiene un ancho aproximado de 2,5 cm. Era imposible usar venecitas enteras y ya me pasó la mala experiencia de usar venecitas partidas para otro trabajo que, con los sacudones que pasó hasta que llegó adonde tenía que llegar, se despegaron. Así que opté por el azulejo que es más "gauchito" para soportar el vaivén que va a tener hasta que se luzca en su casa.
La medida para la foto es de 13 cm x 18 cm. y el portarretratos puede utilizarse en dos posiciones.
Para cubrir la superficie libre, usé acrílico negro que ayuda muchísimo para que los colores, tan dispares, se unifiquen y no choquen entre sí.
Además, como en todos los trabajos, agregué barniz natural.


Va mi agradecimiento para Julián, uno de los tíos de Cesar.
Deseo de corazón que este regalo lleve la foto más linda y más brillante que se pueda elegir para tener el mejor de los recuerdos.



Carmen

sábado, 19 de septiembre de 2015

Como la primavera...

Flores en primavera, la luna en otoño, una brisa fresca en verano, nieve en invierno.
Si tu mente no está ocupada de cosas innecesarias, ésta es la mejor estación de tu vida.
Wu Men Kuan

Este trabajo tuvo sus vueltas para tejer pero finalmente, puedo decir que estoy muy orgullosa del resultado final.

Por primera vez, me animé a seguir completamente un patrón de instrucción en inglés, es decir, no se trata del patrón dibujado con las instrucciones de puntos, sino que es el paso a paso escrito en inglés...
En las vueltas 7 y 8 tuve mucha, mucha dificultad para arrancar con el diseño pero leyendo como corresponde, pude salir adelante con el tejido. ¡Para algo sirven los seis años de inglés que hice hace tiempo y allá lejos!



El centro de mesa puede usarse también como mantel (yo le agregué un par de vueltas más al patrón original para hacerlo algo más grande).
Lo acompañé de media docena de posavasos circulares para darle un detalle más al diseño, que ya de por sí es muy hermoso.



El patrón, en inglés, lo seguí minuciosamente, con sus idas y vueltas (idas y vueltas para mí porque todavía soy novata en esto de andar tejiendo...), desde esta página:

http://www.redheart.com/free-patterns/oval-placemat-coaster

Utilicé hilo de algodón rústico en color crudo para el trabajo principal con aguja de crochet No. 4.
Para los bordes, utilicé un hilo matizado en colores tierra.
Los puntos utilizados son los básicos, como en todos los trabajos que voy haciendo: vareta, medio punto y enano.


¡Me siento feliz de haberlo logrado!




Carmen



domingo, 26 de julio de 2015

Manta tejida para un bebé

Cuida bien al niño, cuida bien su mente,
dale sol de enero, dale un vientre blanco,
dale tibia leche de tu cuerpo.
Todas las hojas son del viento,
ya que él las mueve hasta en la muerte.
Todas las hojas son del viento,
menos la luz del sol.
Hoy que un hijo hiciste cambia ya tu mente,
cuídalo de drogas, nunca lo reprimas,
dale el aura misma de tu sexo.
Todas las hojas son del viento,
ya que él las mueve hasta en la muerte.
Todas las hojas son del viento,
menos la luz del sol,
menos la luz del sol.

Todas las hojas son del viento
Luis Alberto Spinetta

Esta es mi humilde participación en el grupo Tejiendo por un sueño (TxS), un grupo libre de tejedoras que colaboran para armar mantitas que luego se entregarán en hospitales de Argentina.
Hay dos formas de colaborar:
-Tejiendo cuadrados grannys de 10 cm x 10 cm para que luego las tejedoras que arman terminen de unir 36 cuadrados para formar una manta;
-Tejiendo una manta de 70 cm x 70 cm.
Primeramente, cuando decidí participar de esta actividad, pensé en solamente crochetear los grannys, todo un logro para mí que soy una "tejedora autodidacta". Pero luego de una pregunta a mi prima Andrea, que es colaboradora full del proyecto, me propuse armar yo misma una mantita.
Acá el resultado:



Lo primero fue tejer 36 cuadraditos en cuatro colores: blanco, celeste, azul y matizada de lana Nube soft 2/7. Usé una aguja de aluminio de 2,5 mm. 
Uní los grannys con el método de tejer con medio punto, uniendo de a filas y columnas. Una vez que terminé de unir, para llegar a los 70 cm. de la mantita fui haciendo hileras de grupos de varetas (3 por grupo) separadas por un punto cadena, o seea, un granny clásico gigante. Y para el borde, grupos de seis cadenas unidas con medio punto.
Estoy contenta con el resultado de mi primera manta y deseo de corazón que pueda servir para abrigar a un pequeño recién nacido rodeado de amor, cuidados y cariño. 





Carmen



miércoles, 22 de julio de 2015

Borrón y cuenta nueva

Quereme así piantao, piantao, piantao,
trepate a esta ternura de loco que hay en mí,
ponete esta peluca de alondra y volá, volá conmigo ya:
vení, quereme así piantao, piantao, piantao,
abrite a los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Larai larai lalá!

Balada para un loco 
Astor Piazzola-Horacio Ferrer


O lo mismo que siempre se escucha cuando se nos va terminando un viejo año. Año nuevo, vida nueva...
Pero a mí se me ocurrió hacer limpieza pasando la mitad de este año, en un momento en el que estoy intentando decidir muchas cosas para mi futuro. 
Y decidí, como terapia, volver a encarar mi espacio con fotos de mi arte sano y nuevamente textos y cosas "que me hacen bien". Al menos esto lo tengo bien decidido: si tengo un lugar donde expresarme, ¿por qué no lo uso? Así que, aquí voy nuevamente.
Quise empezar el reposteo con uno de mis últimos trabajos en mosaiquismo: mi participación en el mural colectivo "Pajaritos a volar" que va a realizarse el próximo mes en Alta Gracia, Córdoba. Hice cuentas, hice números, hice fuerza y no alcanzó. La próxima vez quizás pueda ir y colocar mi humilde diseño, por ahora me conformaré con enviarlo a través del correo.
¿Cómo fue el proceso del mini mural? Así:
Tenía guardada una tabla fina de MDF bastante grande, que me vino muy bien como soporte duro para colocar todo el trabajo. La cubrí con un film transparente, como los que se usan para envolver las bandejas de comida y encima del film, la malla de fibra de vidrio. Todo bien bien bien enganchado al soporte. Después, el diseño: buscar pajaritos que me convencieran y se llevaran mi corazón fue una búsqueda no muy larga pero igual miré cuanto bichito alado se cruzó en Google. No fue difícil decidirme por éste aunque originalmente mi dibujo era otro. 

Todo preparado para mosaiquear
Entretanto, pegué, despegué, cambié de color, dibujé más corazones, quité corazones, agregué un pajarito... Hasta que al fin quedó como yo quería. Para el trencadís del fondo empecé usando un lápiz de widia y pinza para abrir buscando cortes rectos. Tuve mala suerte con el primera azulejo que corté: en vez de cortes rectos, me hizo cortes curvos como los de la esquina inferior izquierda. El mosaico manda, así que me preparé para ir cortando piezas curvadas, sabiendo que iba a ser más difícil encajar el dibujo. El segundo azulejo que usé se cortó como debe ser: bien recto, bien largo, sin descascararse. Así que, nuevamente el mosaico manda, hice una combinación algo original entre piezas de cortes curvos y cortes rectos. En el medio, usé algo de un azulejo estilo Vicri al que fue imposible darle forma: coloqué tres piezas utilizando la parte abombadita que dejó el corte con la pinza y solamente usé tres piezas.


Al menos los pajaritos terminados
Y hoy, por fin, termino de darle forma definitiva: ya tengo mis pajaritos listos para volar a su nido cordobés, con la esperanza de que alegren las paredes de una escuelita. 
En enero, seguramente, voy a pasar a visitarlos para que me cuenten cómo les va la vida por allí.

¡A volar!






Carmen